
El acuerdo al que ha llegado Zapatero con los nacionalistas supone la enésima cesión de un gobierno débil que intenta poner punto final “como sea” al debate sobre el Estatuto de Cataluña. Ahora intenta engañarnos a todos diciendo que es un buen acuerdo para los españoles. Lo será para CiU, pero no para el conjunto de los españoles. Además, el Estatuto pactado sigue siendo inconstitucional. El acuerdo nos deja un Estatuto que sigue instalado en la insolidaridad, la bilateralidad y el blindaje de competencias. Quién lo ha dicho con toda claridad es Artur Mas: “este es un punto y seguido. El acuerdo no pone fin a las reclamaciones de Cataluña”. Este Estatuto pone el contador a cero de la reivindicación nacionalista.
Lo que el acuerdo oculta es que el Estatuto equipara “nacionalidad” y “nación”, que se establece una relación de tu a tu entre la Generalitat y el Gobierno de España, que se abre la puerta a la creación de una agencia tributaria y se sientan las bases para la insolidaridad. Sin duda, los que creen que Cataluña es una nación hoy están más cerca de lograrlo y eso se nota en sus caras. Los que creemos lo contrario estamos más preocupados que nunca. Mientras Rubalcaba intenta convencernos “como sea” que el hecho que aparezca el término “nación” en el preámbulo no tiene valor jurídico, el propio Maragall señala que “Cataluña es una nación y eso tiene el mismo efecto en una parte u otra del Estatuto”.
La cesión de un 50% del IRPF, del 50% del IVA y del 58% de los Impuestos especiales supone 3.620 millones de euros adicionales para Cataluña que van a dejar de recibir otras comunidades. ¿Cuánto devolverá Cataluña en concepto de solidaridad? De momento Artur Mas ha dicho que Cataluña mejorará en 2.760 millones de euros su financiación. ¿Quién los pondrá? ¿En qué lugares de España se dejará de invertir para que la Generalitat reciba 3.000 millones de euros adicionales en infraestructuras.
Zapatero debería de dejar de esconderse de los españoles y comparecer en el Congreso de los Diputados para explicar el alcance del acuerdo y conocer, de verdad, a qué precio está vendiendo España.
