En los últimos años, los partidos políticos que gobiernan en Cataluña y sus medios de comunicación afines, se han encargado de culpar al Partido Popular de lo que ellos denominan “catalanofobia”. Acusan a los dirigentes del PP de basar nuestra acción política en el enfrentamiento territorial.
Esta no es una táctica nueva. Buscar un enemigo común sobre el que descargar las frustraciones, los errores y la incompetencia es algo habitual en la izquierda y en el nacionalismo. Por ello, cuando se convoca una manifestación en contra del acuerdo estatutario entre Zapatero y Mas, los independentistas catalanes acaban manifestándose en contra del Partido Popular.
En los últimos días he preguntado a amigos y conocidos sobre la presunta “catalanofobia” del Partido Popular. Algunos de ellos me responden que en los medios leen a articulistas que sostienen que el PP “ataca a Cataluña”. Además, estos mismos medios señalan a Rajoy, Acebes y Zaplana como los principales responsables e impulsores de la llamada “catalanofobia”. Reconozco que es muy difícil darle la vuelta a un tópico o a una idea preconcebida o, lo que es peor, inducida desde el poder político de turno y refrendada por todas las terminales mediáticas dependientes de este poder político. Nadie recuerda un solo ataque a Cataluña por parte de los dirigentes del PP. Hagan la prueba.
Criticar a Maragall, al tripartito o a una ley salida del Parlamento de Cataluña no es atacar a Cataluña. Maragall no es Cataluña ni el tripartito tampoco. Cataluña es mucho más que el Gobierno de la Generalitat. Se que es muy difícil transmitir estas ideas en Cataluña, cuando los medios de comunicación privados apoyan de manera muy mayoritaria al tripartito y los medios de comunicación públicos (TV3, Canal 33, 3/24, TVE, La 2, Barcelona Televisión, Catalunya Ràdio, Catalunya Informació, COM Ràdio, RNE, Ràdio 4 y más) ocupan buena parte de su programación apoyando la estrategia tripartita.
Nunca hasta ahora había sido tan difícil ser catalán no nacionalista en Cataluña y catalán en el resto de España. Hoy, cuando el PP critica a Maragall se le acusa de ser anticatalán. Cuando el PP critica que Carod Rovira se reúna con ETA, se le acusa de ser anticatalán. El PP recoge firmas para que Zapatero pregunte a los españoles si creemos que todos debemos ser iguales en derechos y obligaciones, con independencia de que vivamos en Reus o en Jaén y se nos acusa de anticatalanes. Hoy, si el PP se reúne en Madrid para rendir un homenaje a la Constitución se le acusa de anticatalán. Aún recuerdo cuando un ex conseller de la Generalitat dijo en un debate en TV3 que la subida del precio del puente aéreo era un ataque frontal a Cataluña porque los catalanes debíamos pagar más por ir a Madrid, obviando que un madrileño debía pagar lo mismo por venir a Barcelona.
Para el tripartito y CiU, el PP es anticatalán porque mantuvo los peajes en Cataluña. Era anticatalán porqué, según ellos, no invertía en Catalunya. Era anticatalán porqué eliminó los distintivos provinciales de las matrículas, por colocar una gran bandera española en la plaza de Colón de Madrid. Hoy, el PSOE mantiene e incrementa el precio de los peajes, reduce las inversiones de un 18 a un 14%, mantiene las placas de matrícula como lo hizo el PP y sigue homenajeando la bandera española como también lo hacía el PP
Muy poca gente en Cataluña se para a pensar que en Madrid puedan haber personas que les duela que uno de los partidos que forman el tripartito pidieran el boicot para la candidatura olímpica de Madrid. Nadie se para a pensar que en el País Vasco pueda haber personas que les duela que Maragall les acuse de ser insolidarios. O que los valencianos y murcianos estén dolidos por el hecho que Maragall diga que no merecen recibir agua del Ebro porque la malgastan. Ni que en Andalucía crean que Maragall no tiene razón cuando dice que los andaluces se aprovechan del trabajo de los catalanes. Maragall y el tripartito han conseguido, en tan sólo dos años, cabrear al resto de españoles.
Se acusa al PP de ser anticatalán por hacer unas cuñas de radio en las que se dice que, a partir de ahora, Andalucía pagará a Cataluña. Mientras, los dirigentes de CiU aseguran que esos 5.000 millones de más en financiación que dicen que recibirá la Generalitat de Cataluña, saldrán de comunidades como la andaluza o la extremeña. Se acusa de anticatalán a quienes defendemos el bilingüismo y el pluralismo en Cataluña mientras que se aplaude que el líder de CIU afirme, por ejemplo, que quién quiera recibir su educación en castellano debe montar un colegio privado. Se acusa de anticatalán a quién denuncia que hoy la Generalitat multa con 1.200 euros a aquellos comercios cuyo nombre comercial esté rotulado en castellano. Catalanofobia es gobernar de espaldas a Cataluña. Cerrar Ràdio 4 y reducir a la mínima expresión la desconexión en catalán de TVE es una clara muestra del anticatalanismo que impregna el Gobierno de Zapatero.
