No logro entender las razones que han llevado a buena parte de la clase politica y a los principales tertulianos y articulistas de la prensa a arremeter como lo han hecho los ultimos dias contra el Ministro Corbacho. Corbacho es, desde mi punto de vista y a riesgo de hacerle un flaco favor, uno de los pocos Ministros que conoce la realidad de las calles de las ciudades y pueblos de España. No en vano, la alcaldia de L'Hospitalet es una inmejorable experiencia para conocer de primera mano los problemas que tiene la gente. Ademas es un tipo con sentido comun. Por eso me parecio acertada su propuesta para frenar la contratacion en origen ahora que empieza a escasear el trabajo en España. Hoy, Puigcercos ha hecho uno de los comentarios mas clasistas, que no racistas, que he oido en los ultimos años. El lider de ERC asegura que hay sectores en los que, como el de la agricultura, se necesitan jornaleros extranjeros. Mi aplauso al periodista Joan Tapia que el otro dia afirmo que si se quedaba sin trabajo se dedicaria a recojer fruta. Seguramente es politicamente incorrecto pero pensar que seguimos contratando inmigrantes en origen mientras muchos catalanes pasan a engrosar las listas del paro me parece sencillamente, una barbaridad.
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Més inversió i menys teatre
Dos anys després de l’aprovació del nou Estatut ens trobem davant un exercici d’hipocresia i teatralització indignant per la classe política catalana i pel futur del nostre país.
La reunió del Tripartit amb CiU presidida pel conseller Castells no ha estat més que una escenificació teatral. Volen fer creure a la ciutadania una suposada unitat després de dos anys tirant-se ‘els plats pel cap’ amb una guerra constant de declaracions i contradeclaracions per demostrar qui defensava millor els interessos dels catalans enlloc d’estar treballant precisament per aquests interessos.
Ha arribat ja la data límit. El Govern està incomplit una llei. Des del Partit Popular hem defensat sempre una millora del finançament per a Catalunya però al marge de l’Estatut, sense posar dates que sabíem que mai s’arribarien a complir. Ens han dit de tot i avui ha arribat el dia que es posa de manifest tot el que hem denunciat els darrers mesos.
El Govern català diu estar ‘sorprès i perplex’. I no els hi falta raó. Però també haurien de mirar portes endins i analitzar amb la mateixa perplexitat la manca d’unitat dins del Tripartit vers aquest tema i la incapacitat de portar a terme una negociació responsable que millori els ingressos de Catalunya. No s’ha arribat a cap acord i això és culpa de tots però sobretot del qui ens governen, tant des de Madrid com des de la plaça Sant Jaume.
Fa 7 anys (2001), amb un Govern del Partit Popular vam ser capaços d’acordar un sistema de finançament beneficiós per totes les Comunitats Autònomes i amb el que Catalunya va veure augmentar considerablement els seus ingressos. Aquell nou sistema –encara vigent- va permetre que el pressupost de la Generalitat passés de 9.847 milions d’euros l’any 96, als 34.750 milions d’euros que contemplen els pressupostos de l’Estat aquest any.
La situació actual és diferent. Estem davant un fet històric, davant un dels més grans enfrontaments entre el Govern de l’Estat i el de la Generalitat i es dóna la circumstància que això passa quan tots dos són del mateix color polític: socialistes. No és cap casualitat.
Si de debò creiessin que el termini fixat per l’Estatut era innegociable, molt abans de que arribés la data d’avui, els diputats del PSC, de CiU, d’ERC i d’ICV haguessin instat conjuntament la convocatòria urgent de la diputació permanent del Congrés dels Diputats i del Parlament de Catalunya per escoltar les raons del ministre Solbes i del conseller Castells en relació a la no aprovació del nou model de finançament.
En un dia com avui, cal recordar també que el delegat del Govern a Catalunya té la obligació estatutària de comparèixer davant el Parlament i que els partits que ara es lamenten ni tan sols ho han demanat.
La diputació permanent seria el lloc ideal per a que el Govern donés públiques explicacions de les raons que el van portar a aprovar una llei que sabien que incomplirien.
Des del Partit Popular continuem reivindicant una millora en el finançament de Catalunya, una millora que no perjudiqui altres Comunitats Autònomes i que, per tant, s’ha de negociar de manera multilateral. Per aquest motiu demanem, avui amb més força que mai, un compromís ferm amb les inversions a Catalunya. Ja que no tindrem un nou sistema de finançament, com a mínim volem tenir el compromís d’unes noves i millors infraestructures i d’uns serveis de qualitat en sanitat i educació.
Discurso de Daniel Sirera en el 12 Congreso del PPC
Queridos compañeros del Partido Popular de Cataluña,
Queridas amigas y amigos,
Es para mi un honor poder dirigirme hoy a todos vosotros. Y lo hago, fundamentalmente para daros las gracias.
Este ha sido un año muy intenso para todos. Hace un año asumí la presidencia del Partido Popular de Cataluña después de la dimisión de Josep Piqué.
Y la asumí porqué Mariano Rajoy y el Comité Ejecutivo del PP de Cataluña decidieron que me hiciera cargo de nuestro partido a escasos ocho meses de unas elecciones generales transcendentales para el futuro de nuestro partido y para el futuro de España.
Aquel fue un momento complicado para nuestro partido y asumí la presidencia por responsabilidad.
Estos doce meses no han sido fáciles ni para mí ni para nuestro partido. Hemos trabajado muy duro.
Creo sinceramente que en estos meses hemos defendido nuestros principios y nuestras convicciones. No hemos renunciado a nada.
Queridos amigos, tengo la conciencia tranquila. He hecho todo lo que he podido y he podido hacerlo porque me habéis ayudado.
En estos meses hemos hecho cosas bien y cosas mal pero he visto a nuestro partido con más ilusión que nunca, más unido que nunca.
Hacía 13 años que nuestro partido no celebraba un acto tan multitudinario como el que celebramos en la campaña de las generales con Mariano Rajoy en L’Hospitalet.
Hemos obtenido unos buenos resultados en las elecciones generales. De los 6 nuevos diputados que nuestro partido ha obtenido en toda España, dos los ha aportado el PP de Cataluña.
Obtuvimos el mismo número de diputados que nos permitió gobernar en España en el año 96 y nos quedamos sólo a dos escaños de CiU.
Creo, sinceramente, que el partido ha estado a la altura.
Y quiero agradeceros a todos vuestro trabajo y colaboración en estos meses. Tenemos motivos para estar orgullosos.
Queridos amigos, sé que en ocasiones no es fácil asumir el rol o el papel que cada uno debe jugar en cada momento.
Esta tarde dejaré de ser el presidente del Partido Popular de Cataluña.
Queridos amigos, es fácil ser presidente del Partido Popular de Cataluña. Lo difícil es ser Alcalde o concejal en Pontons, en Rubí, en Gavà, en el Prat, en Palafolls, o en Deltebre. Lo difícil es ser presidente local en Mollerusa. Eso es lo difícil. Eso es lo que no todo el mundo esta dispuesto a hacer.
Por eso os quiero agradecer todo lo que habéis hecho, todo lo que estáis haciendo y todo lo que estoy seguro que vais a seguir haciendo en defensa de nuestras ideas.
Mi obsesión en estos doce meses, como sabéis, ha sido veros a todos, conoceros a todos, escucharos a todos. Todos sois importantes, todos sois necesarios.
Esto es un partido político y estamos aquí para hacer política. Siempre he dicho que nuestro partido no puede dirigirse desde un despacho en la calle Urgel ni tampoco puede ser pilotado por un reducido grupo de personas.
No hay otra formula para conseguir el éxito de nuestro partido: hacer equipos, trabajar mucho y no renunciar a nuestras convicciones.
Y en estos doce meses, he hecho equipos, he trabajado mucho y no he traicionado ni a mis ideas ni a mis principios.
Tampoco voy a traicionar la confianza de aquellos que durante este año me habéis ayudado a que las cosas fueran razonablemente bien y lo habéis hecho no por ser Daniel Sirera, sino por el ser el presidente del Partido Popular de Cataluña. Gracias de nuevo.
Amigas y amigos, que nadie se equivoque, que nadie crea que hoy tengo menos ganas que ayer para seguir defendiendo nuestras ideas.
Voy a seguir defendiendo aquello en lo que creemos donde me toque. Hoy, todavía como presidente del PPC, mañana como presidente del Grupo en el Parlament de Cataluña y siempre donde el partido considere que puedo hacer un mejor servicio a Cataluña y a España.
Queridos amigos, antes de irme quiero pediros un favor. Quiero que dejemos atrás los enfrentamientos, las luchas cainitas, los corrillos, las familias, las puertas cerradas de los despachos o los despachos vacíos, el quitate tú para ponerme yo o para poner a otro.
Debemos pensar en construir, no en destruir.
Debemos pensar en lo que queremos y no en lo que no queremos.
Debemos pensar en lo mejor para el partido y no en lo que es mejor para cada uno de nosotros.
Desde que me afilié, he conocido a cuatro presidentes. A Jorge y Alberto Fernández, a Aleix Vidal Quadras y a Josep Piqué. He trabajado con todos y los he respetado a todos porque todos ellos eran los presidentes de mi partido. También lo haré a partir de mañana con quién gane este Congreso.
Soy un militante disciplinado. Jamás le haré daño a mi partido.
Jamás soñé con ser presidente del PPC.
Pero estoy satisfecho de haberlo sido porque eso significa que cualquiera de vosotros puede ser presidente de este partido, sin necesidad de pertenecer a ninguna familia, sin ser amigo de nadie.
Sólo por vuestro trabajo y dedicación. Eso es lo que yo quiero para nuestro partido. Que se premie el mérito, el esfuerzo y los resultados.
Queridos amigos, el PP es imprescindible en Cataluña. Vosotros mejor que nadie sabéis que no es fácil ser del PP en Cataluña, pero podemos darle la vuelta, con trabajo, con esfuerzo, con dedicación, con un plan de implantación territorial, con un plan de formación, con todo lo que hemos empezado a hacer juntos en los últimos meses.
Debemos sumar todas las voces que en Cataluña creen en un proyecto común con España y representar la voluntad de una gran mayoría de catalanes que tienen el centro derecha como referencia porque no se sienten socialistas ni nacionalistas y mucho menos independentistas.
Nuestro partido debe transmitir ilusión y esperanza a todos aquellos ciudadanos que tienen dudas sobre su futuro, empezando por los propios militantes que en los últimos días pueden haberse sentido desorientados o defraudados.
El proyecto político del Partido Popular no se puede construir en dos días ni en dos años. Estoy convencido de que podemos hacerlo si queremos hacerlo. Con una estrategia clara y unos objetivos definidos.
Quiero que en los próximos años la sociedad catalana perciba al PP como un referente político en el que confiar.
Queridos amigos, yo creo en el futuro de Cataluña y de España. Creo en la capacidad de los catalanes para mirar al futuro con optimismo. Creo en la capacidad de las mujeres y hombres del Partido Popular de Cataluña. Creo en nuestros principios y en nuestras convicciones.
Creo en una Cataluña que no pierda su tiempo preguntándose quién es, de dónde viene y a dónde va.
Creo en la necesidad de que se acabe con el pensamiento único. Quiero que el gobierno de Cataluña gobierne para todos, que se preocupe de todos y que se ocupe de los problemas reales de la gente.
Estoy convencido que juntos podemos conseguirlo.
Me gustaría un Partido Popular de Cataluña que piense y se prepare para ganar elecciones y no congresos, que trabaje para ser alternativa de gobierno en Cataluña.
A ese objetivo vamos a seguir contribuyendo cada uno desde su responsabilidad en el partido o en los diferentes grupos institucionales y muy especialmente desde el Parlament de Cataluña desde donde seguiremos trabajando en nuestra labor de oposición al tripartito y de impulso de la acción de Gobierno.
Voy acabando. Sabéis que siempre he creído que un partido, un gran partido como el nuestro no puede ser nunca el proyecto personal de nadie.
Hace 20 años que milito en este partido y hay cosas que debemos cambiar si queremos convertirnos en un partido de Gobierno. Debemos modernizar nuestro partido, renovarlo por adición.
Hacerlo atractivo para el conjunto de la sociedad catalana.
En ese empeño, del que nunca me apartare, del que nunca me he apartado, podéis contar, como he demostrado estos días, con uno de los militantes más disciplinados de este partido.
Muchas gracias.
Confianza en el futuro
Hoy acaba un Congreso clave para el presente y el futuro del Partido Popular y, como consecuencia, clave también para la situación política actual y futura de nuestro país. Después de semanas de debate interno, ahora los ciudadanos pueden tener muy claro hacia dónde va el Partido Popular y qué es lo que quiere representar. Rajoy ha constituido un equipo ganador, con experiencia demostrada y con capacidad para conectar con los sectores más dinámicos de nuestra sociedad. Los catalanes salimos ganando con el equipo que ha configurado Mariano Rajoy.
Los resultados de las elecciones del 9 de marzo, a pesar de perder, no fueron malos. Estuvieron muy por encima de las elecciones del 2004 y tenemos el grupo parlamentario más numeroso que ha tenido el principal partido de la oposición desde 1977. Es una buena base para mirar el futuro. Además, en Cataluña se abren nuevas perspectivas para el Partido Popular. En las últimas elecciones generales el PP se quedó sólo a dos escaños de la formación política mayoritaria en el Parlament de Cataluña, CiU. Ahora hay que continuar trabajando.
Este Congreso ha servido para revalidar y consolidar el liderazgo de Mariano Rajoy y para que todos seamos conscientes del papel fundamental que juega el Partido Popular en la vida de los ciudadanos. Son los ciudadanos los que esperan respuestas a los problemas de la vida diaria, problemas que el Gobierno ignora porque equivoca las prioridades.
El Partido Popular es la única alternativa a Zapatero. Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos que asumir. Somos una formación inteligente y dinámica, capaz de superar los momentos difíciles y aprovecharlos para encarar el futuro con energías renovadas, con perspectivas de Gobierno. Queremos ser también útiles. Tenemos las mejores personas para integrar un equipo capaz de llevar al Partido Popular a la victoria en las próximas elecciones generales.
Defendemos unos principios irrenunciables, unas convicciones y unas ideas con las que se sienten identificados más de 10 millones de españoles. Éste es un dato que no podemos obviar. Tenemos que coger fuerzas porque, con Mariano Rajoy al frente, tenemos que convertirnos en la esperanza y la ilusión de millones de ciudadanos que confían en el Partido Popular para mejorar su futuro. Somos un partido unido, con un proyecto ilusionante que dará respuesta a los grandes retos a los que nos enfrentamos, y con un líder, Mariano Rajoy, que con más fuerza y solidez que nunca, hará que la ciudadanía reencuentre en el Partido Popular un partido en el que confiar.
Son muchos los catalanes que han mirado este fin de semana con esperanza hacia Valencia. De nuestro Congreso ha nacido un Partido Popular moderno, dinámico, preocupado por los problemas reales de la gente; un partido que quiere situar de nuevo a Cataluña al frente del desarrollo social y económico de España. Son muchos los catalanes que están hartos de las fórmulas agotadas que proponen PSC y CiU. A todos ellos hay que darles la esperanza de un mejor futuro. De un futuro de libertad, de un futuro lleno de progreso y de nuevas oportunidades para las próximas generaciones. Este fin de semana hemos puesto la primera piedra de lo que tiene que ser el nuevo partido de referencia en Cataluña. A partir de aquí abriremos de par en par nuestras puertas para incorporar un mayor número de catalanes y catalanas a este proyecto de futuro que muchos estaban esperando.
Juntos podemos
A tres semanas del congreso del Partido Popular de Cataluña, es un buen momento para reflexionar sobre la importancia que tiene esta cita para el futuro del partido y de todos los militantes. Este Congreso debe ser un punto de inflexión para conseguir algo que todos deseamos, que el PPC se convierta en un partido de gobierno también en Cataluña.
En nuestra sociedad existe una paradoja: cuando a los ciudadanos se les pregunta por cuestiones ideológicas sin atender a las siglas de los partidos, nos encontramos que muchos de ellos piensan como nosotros en cuestiones como la libertad económica, la seguridad, el control de la inmigración ilegal, la exigencia de mayor calidad en los servicios o la pluralidad lingüística. En cambio, cuando en las preguntas aparecen las siglas PP, muchos de ellos nos rechazan. Para conseguir nuestros objetivos, tenemos que darle la vuelta a la percepción que tienen los ciudadanos de nosotros. Nos tienen que conocer para que vean cómo somos realmente, qué pensamos y que proponemos. Si no nos conocen es más fácil que se crean lo que otros dicen de nosotros.
Para ello es fundamental mejorar nuestra implantación territorial y nuestras relaciones con los sectores sociales. Debemos sumar todas las voces que en Cataluña creen en un proyecto común con España y representar la voluntad de una gran mayoría de catalanes que tienen el centro derecha como referencia, porque no se sienten ni socialistas, ni nacionalistas, y mucho menos independentistas.
El Partido Popular de Cataluña debe transmitir ilusión y esperanza a todos aquellos ciudadanos que tienen dudas sobre su futuro, empezando por los propios militantes.
El proyecto del Partido Popular de Cataluña no se puede construir en dos días ni en dos años. Estoy convencido que podemos hacerlo, con una estrategia clara y unos objetivos definidos. Quiero que en los próximos años la sociedad catalana vea en el Partido Popular un referente político en el que confiar. Pero para que confíen en nosotros tienen que conocernos.
Estamos ante una oportunidad histórica de hacer bien las cosas. Tenemos un proyecto claro, las mejores propuestas y firmes convicciones. Dejemos de hacer giros ideológicos que no nos llevan a ninguna parte y que desorientan a militantes y votantes. Centrémonos en el trabajo, en el día a día.
Para ello, el Partido Popular de Cataluña debe estar unido. No podemos permitirnos la división del partido ante los retos que hoy tiene la sociedad catalana. Como ya dije cuando presenté mi candidatura al congreso, somos un gran equipo, tenemos la gran suerte de tener más de 30.000 afiliados y quiero contar con todos ellos para encarar el futuro del partido.
Son muchos los militantes que nos reclaman una candidatura de integración para que el PPC no llegue partido en tres al Congreso de Barcelona. Yo estoy de acuerdo con ellos. Entiendo que es difícil tener que elegir entre tres personas que juntas podemos hacer más por este partido que separadas. Cuando presenté mi candidatura al congreso dije que quería ser el presidente de todos, que quería contar con todo aquél que quisiera trabajar para convertir a nuestro partido en un partido de gobierno, que las puertas del partido debían abrirse de par en par para todos aquellos que quieran engrandecer nuestro proyecto. Por eso convencí a Montserrat Nebrera para que se afiliase al PP y me ayudara a incorporar a nuevas personas a nuestro proyecto político. De la misma forma que no podemos permitirnos el lujo de prescindir de todos aquellos que, como Alberto Fernández, han trabajado duro para mantener vivo el proyecto político del PP en Cataluña. Mi intención es fortalecer el partido.
Desde entonces hasta ahora así lo he intentado. Lo repetí el lunes pasado ante nuestro presidente Mariano Rajoy en el Foro Nueva Economía en Madrid y lo sigo manteniendo ahora. He hablado con el resto de candidatos, también con los que piden ahora integración después de decidir presentar alternativas a mi candidatura. Por mi parte, no ha faltado ni faltará voluntad de consenso. Seguiré intentándolo hasta el próximo congreso nacional de mi partido. No quiero ni podemos permitirnos el lujo de que sea la dirección nacional, y no nosotros, la que resuelva nuestros problemas.
Estoy dispuesto a hablar con todos y así lo he hecho desde que anuncié mi intención de seguir siendo presidente del partido. Estoy convencido de que podemos consolidar un programa y una estrategia conjunta para el PPC. Tiene que ser esto y no los intereses personales lo que nos aúne para forjar un proyecto ilusionante para el partido y para el conjunto de la sociedad catalana.
El Estatuto es una ley, no un manifiesto electoral
Algunos medios de comunicación han publicado hoy que el Tribunal Constitucional podría declarar inconstitucional todos los artículos que establecen una relación bilateral entre Cataluña y (el resto de) España. Además, según estas filtraciones, el Constitucional podría aceptar que el preámbulo reconociese a Cataluña como una nación porque la exposición de motivos, dice, no tiene "efectos jurídicos". De confirmarse esta noticia, el Tribunal estaría dándo la razón al PP en dos aspectos muy trascendentes: que Cataluña no puede ser considerada una nación de acuerdo a nuestro ordenamiento jurídico y que no pueden existir relaciones de bilateralidad entre Cataluña y (el resto de) España.
Así pués, si juridicamente no podemos definir a Cataluña como una nación, lo más sencillo, claro y juridicamente correcto sería eliminar esa defición del Estatuto, teniendo en cuenta que el Estatuto es una Ley Orgánica y no un manifiesto o una declaración de intenciones.
Sirera descarta un "giro nacionalista" en el PP de Cataluña
En una entrevista de la agencia Europa Press, Daniel Sirera afirmó que el PP catalán no debe hacer "ningún giro", sino continuar siendo una "fuerza política catalana y española, que combata el nacionalismo".
"Lo que queremos es defender desde Cataluña una posición profundamente catalana y española, pero que no sea nacionalista. Para defender los intereses de los catalanes, no debemos atacar el conjunto de intereses de los españoles. Defendemos la compatibilidad de sentimientos entre la gente que se siente catalana, y la que se siente catalana y española", añadió.
Lo necesario, según Sirera, es que el PP catalán se adapte "al territorio y a los nuevos tiempos", lo que conllevaría tener más contacto con la sociedad civil, entidades y con los ciudadanos. Por ello, reclamó que el partido tenga la máxima implantación posible en Cataluña, sobre todo en aquellas poblaciones más importantes.
"El objetivo es conseguir el cien por cien de implantación. Es complicado, pero no podemos ser un partido de gobierno en Cataluña ni contribuir a que Mariano Rajoy sea el próximo presidente del Gobierno si no tenemos representación en todos y cada uno de los municipios catalanes, o como mínimo en los más importantes", subrayó.
Afirmó que "mucha gente" le ha pedido que el PP catalán tenga un sede abierta en sus respectivos municipios, algo que, a su juicio, facilitaría que pudieran conocer "de primera mano" lo que defiende su formación. Así, –añadió– se evitaría que calaran mensajes a los ciudadanos como el que difundió el PSC en sus vallas publicitarias en las pasadas elecciones generales con el mensaje 'Si tu vas, ellos vuelven', en alusión a los populares.
Una alternativa a la radicalización del PSC y CiU
"Debemos hacer un gran partido que pueda recoger los votos de gente que ha votado al PSC, y que no les gusta su deriva para convertirse en un partido nacionalista de izquierdas y tampoco apueste por pactos con ERC, y de la gente que ha votado a CiU y no son nacionalistas ni crean que tiene que ir hacia al independentismo. Abrimos de par en par nuestras puertas a estas personas, porque tienen cabida dentro del PP", aseguró.
El líder popular catalán señaló que dentro de CiU, hay "muchas personas" que no son nacionalistas aunque se sienten "profundamente" catalanistas dentro de España, aunque eludió ubicarlas en ninguno de los dos partidos que conforma la federación nacionalista.
Este objetivo, según Sirera, no es incompatible con el de "arañar" votos al PSC en grandes ciudades del área metropolitana de Barcelona, avalando la postura del vicesecretario general del PP catalán, Xavier Garcia Albiol, quien en declaraciones a Europa Press defendió la semana pasada que esta es la estrategia que debe seguir el partido.
Criticó la idea de nacionalismo que han proyectado tanto los socios del Gobierno catalán –PSC, ERC e ICV-EUiA– como CiU. Reprochó que estos partidos apoyaran el nuevo Estatuto, en el que se reconoce que Cataluña es una nación, y también que la federación nacionalista haya intentado mezclar el catalanismo político con el nacionalismo, confundiendo a "mucha gente que no es nacionalista ni lo quiere ser".
Paraíso de la inmigración ilegal
Mientras los socialistas niegan que haya recesión económica, el mercado español empieza a verse especialmente perjudicado por el elevado volumen de inmigrantes sin contrato que operan en dos de los sectores más determinantes para nuestra economía: la construcción y los servicios. Cuando la recesión se convierta en crisis, no habrá personas que despedir, sino un montón de gente sin contrato. Y sin contratación, no hay desempleo y por tanto, no hay prestaciones sociales. Muchas personas pueden quedar desprotegidas. Y sin Seguridad Social y sin una red familiar estable, vamos a tener un problema para el que los socialistas no tienen respuesta.
La política del gobierno del PSOE en materia de inmigración ha sido un desastre sin paliativos. Pateras y cayucos han llegado a diario a las Canarias como si se tratara de una intensa línea marítima regular. La última regularización incrementó el número de inmigrantes ilegales. Llegan a Canarias y el gobierno de España los distribuye por la península para desconcentrar y socializar el problema. Cada día aterriza en el aeropuerto de El Prat un avión con cinco inmigrantes ilegales provenientes de Canarias. Llegan sin papeles porque han alcanzado nuestro país incumpliendo la legislación española y son abandonados a su suerte por las ciudades y pueblos de Cataluña. Y yo me pregunto, sin un trabajo y sin papeles, ¿De que viven estas personas?
Además, los sindicatos policiales calculan que cada mes llegan a España 15.000 inmigrantes ilegales rumanos y búlgaros. Llegan por los Pirineos mientras los efectivos policiales que el gobierno Zapatero destina a controlar la entrada ilegal desde Francia son, sencillamente, ridículos. Las carreteras secundarias de Lleida y Girona han quedado sin custodia y las mafias dedicadas al tráfico de seres humanos operan con total impunidad.
Sin efectivos del Cuerpo Nacional de Policía haciendo cumplir la ley de extranjería, y replegados en la mayoría de comarcas de Cataluña, correspondería a los Mossos d’Esquadra ejercer esta función. Pero el Gobierno de Cataluña mira hacia otro lado. Asegura que no es su problema. El gobierno de Cataluña nunca se hace responsable de nada. El Departamento de Interior del Gobierno de Cataluña ha dado instrucciones a los Mossos d’Esquadra para que no lleve a cabo identificaciones rutinarias de control de la inmigración ilegal. Cada año, la policía de Cataluña pone a disposición de las autoridades españolas una media de… 12 inmigrantes irregulares. Los socialistas catalanes y españoles han convertido a Cataluña en un paraíso de la inmigración ilegal.
Por eso es necesario que los ciudadanos sepan lo que cada partido propone en materia de inmigración, que no escondan su programa a los ciudadanos. Tenemos derecho a saber qué quieren hacer y tenemos derecho a escoger qué inmigración deseamos para nuestro país. La gran aportación del nuevo Estatuto en materia de inmigración es que otorga a la Generalidad la facultad para decidir el número de inmigrantes regulares que pueden entrar cada año en Cataluña. Lo que el Estatuto no dice es cómo podrá la Generalidad retener en Cataluña a estos inmigrantes, o cómo podrá evitar que entren en Cataluña otros inmigrantes desde la Comunidad Valenciana o Aragón. Así son las cosas en esta Cataluña tripartita.
Debate sobre la reprobación de la Ministra de Fomento en el Senado
Por su interés, reproduzco íntegro el diario del sesiones del Senado en el debate de la MOCION DEL GRUPO PARLAMENTARIO POPULAR EN EL SENADO, POR LA QUE SE INSTA AL GOBIERNO A QUE SE EXIJAN RESPONSABILIDADES TÉCNICAS Y POLÍTICAS EN EL MINISTERIO DE FOMENTO EN RELACIÓN CON LOS DIVERSOS INCIDENTES QUE SE HAN GENERADO COMO CONSECUENCIA DE LAS OBRAS DE LA LÍNEA FERROVIARIA DE ALTA VELOCIDAD EN SU LLEGADA A BARCELONA (S. 662/000206).
El señor PRESIDENTE: Pasamos, a continuación, a la moción del Grupo Parlamentario Popular en el Senado, por la que se insta al Gobierno a que se exijan responsabilidades técnicas y políticas en el Ministerio de Fomento en relación con los diversos incidentes que se han generado como consecuencia de las obras de la línea ferroviaria de alta velocidad en su llegada a Barcelona.
A esta moción se han presentado dos enmiendas: una, del senador don Pere Macias i Arau y 11 senadores, y otra, del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió.
Para la defensa de la moción tiene la palabra el senador Sirera.
El señor SIRERA I BELLÉS: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, nuestro grupo parlamentario trae a la consideración de la Cámara una moción que debo reconocer que no es muy original. Es una moción que ya fue debatida en el Pleno del Parlament de Catalunya el pasado día 16 de noviembre, que fue presentada por los grupos de izquierda, y a la que nosotros, como no podía ser de otra manera, dimos allí nuestro apoyo. En aquella ocasión, señorías, todos los grupos con representación en el Parlamento catalán, todos, a excepción del Grupo Parlamentario Socialista, decidimos sumar nuestros votos para pedirle al Gobierno de la Generalitat que exigiera responsabilidades técnicas y políticas al Ministerio de Fomento, a las operadoras Adif y Renfe, y que reclamase también al presidente del Gobierno de España la destitución de la ministra de Fomento, como principal responsable política del caos en el que el Gobierno socialista había sumido a Barcelona y su área metropolitana. La respuesta del presidente de Gobierno de España a esa petición mayoritaria del pueblo catalán, expresada a través de sus representantes políticos, fue celebrar un acto de homenaje a la ministra Álvarez ante el estupor de los miles de ciudadanos de Cataluña que han visto su vida perjudicada durante los últimos meses como consecuencia de su incompetencia y su ineficacia.
Señorías, un gobierno debe asumir responsabilidades políticas. Es su obligación. No puede ser que nadie asuma la responsabilidad de lo que ha ocurrido en Cataluña con las infraestructuras durante los últimos meses. No puede ser que el presidente del Gobierno de España aparezca un domingo por la mañana, sin avisar, en L'Hospitalet, con sus alcaldes, con el presidente de la Generalitat de Cataluña, para anunciar solemnemente que asume toda la responsabilidad política, y marcharse por donde ha venido sin que nadie dimita, sin que nadie asuma sus errores. Y los errores que se han producido como consecuencia de las prisas del presidente del Gobierno por inaugurar el AVE a Barcelona el 21 de diciembre nos han conducido a la situación a la que hemos llegado.
Señorías, el AVE debía llegar a Barcelona antes del inicio de la campaña electoral como fuera y al precio que fuera. Así hace las cosas el presidente Zapatero. Y no le importó en absoluto poner en peligro la seguridad de los usuarios y de los trabajadores de las obras del AVE si a cambio podía cortar la cinta antes de que llegara la Navidad. Viendo, además, que no llegaba a tiempo para el 21 de diciembre, se pretendió hacer la gran chapuza de construir una estación fantasma en El Prat para que el señor Zapatero pudiera llegar a bordo de su AVE y hacerse la foto antes de las elecciones. (Protestas y rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor SIRERA I BELLÉS: La verdad es dura, señorías. El Gobierno pensó además que, si no llegaba a Barcelona, quizás llegando a unos pocos kilómetros, hasta El Prat, podía cubrir el expediente; más o menos, una chapuza similar a la locomotora diésel y el túnel de Valladolid. ¡La que iban a liar ustedes, señorías, con una estación... (Rumores y protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, ruego silencio.
El señor SIRERA I BELLÉS: Gracias, señor presidente.
....en el centro de El Prat, sin aparcamientos, sin previsión de transporte público, sin servicios... Solo con los andenes, los trenes y miles de viajeros cada día. Y, además, señorías -para nota-, sin decir ni una palabra a la Generalitat ni al Ayuntamiento de El Prat de que el Gobierno de España estaba construyendo una estación fantasma en el centro del El Prat, una decisión que, al parecer, ni siquiera había comunicado la ministra de Fomento a su enviado especial, al secretario de Estado de Infraestructuras, el señor Morlán, que es, como saben, quien está coordinando -o descoordinando- todos los trabajos y está al frente del centro coordinador de la operación ferroviaria. Un ejemplo más del talante y la forma de ser y de hacer de esta inefable ministra de Fomento. (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
No puede ser, señorías -y sé que les puede molestar, pero la realidad es la que es-, que los maquinistas de ferrocarriles de la Generalitat... (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Señorías del Grupo Parlamentario Socialista, hagan broma, pero esto no tiene ninguna gracia, se lo puedo asegurar.
El señor PRESIDENTE: Señorías.
El señor SIRERA I BELLÉS: No puede ser que los maquinistas de ferrocarriles de la Generalitat tuvieran instrucciones de circular con precaución ante la amenaza de que el túnel por el que circulaban se viniera abajo como consecuencia de las obras del AVE que se realizaban justo encima. Eso ocurrió el pasado 20 de octubre, cuando un maquinista vio que empezaban a caer cascotes del túnel por el que circulaba... (Risas y rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Les puede hacer mucha gracia, señorías, pero es que dentro de ese tren circulaban personas, y ustedes lo que dijeron a los maquinistas es que fueran cuidado, porque el túnel se podía caer, y que intentaran evitarlos antes de que cayeran sobre el convoy que circulaba. (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
Quizás nos hemos equivocado desde el Grupo Popular y lo que deberíamos hacer, en vez de pedir la dimisión de la ministra, es pedir la del presidente del Gobierno, que es quien mantiene en su puesto a Magdalena Álvarez. Pero no se preocupen, da igual. Muy pronto, en tan solo tres meses, Zapatero dejará de ser presidente del Gobierno de España. Hoy lo que pedimos es que la ministra de Fomento no esté ni un minuto más en su cargo. Vistos los antecedentes, en tres meses todavía puede hacer mucho daño.
Por su incompetencia, por su arrogancia, por la ineficacia demostrada y -por qué no reconocerlo, si además lo han reconocido los propios socios del Partido Socialista- por su chulería y su desprecio hacia los ciudadanos que sufren su manifiesta incompetencia, Álvarez debe dejar de ser cuanto antes ministra del Gobierno de España.
Señorías, he repasado todas las intervenciones de los diferentes portavoces socialistas, de aquí y de allí, y debo reconocer que no he encontrado una sola razón que justifique la continuidad de Álvarez al frente del Ministerio de Fomento, ni una. Tan solo la propia ministra fue capaz de encontrar una cuando dijo que no pensaba dimitir porque correr es de cobardes.
Señorías, decir, como ha dicho, que a ella no le quita el sueño lo que ha pasado en Barcelona representa una burla y una ofensa para todos aquellos ciudadanos que durante todos estos meses han tenido que levantarse dos horas antes para poder llegar a tiempo al trabajo y que han llegado también dos horas tarde a sus casas para poder estar con sus familias. Mucha gente ha tenido que contratar canguros porque no llegaba a tiempo para recoger a sus hijos, y muchas empresas han sufrido pérdidas millonarias. Y encima a la señora Álvarez solo se le ocurre decir que lo que tenía que hacer Barcelona es ponerle un monumento. Señorías, hace falta ser muy irresponsable para atreverse a hacer ese tipo de declaraciones.
En cualquier caso, señorías, acabo pidiendo a los grupos que dieron apoyo a esta misma iniciativa en el Parlamen-
to de Cataluña que actúen en consecuencia, que sean coherentes y que voten aquí lo mismo que propusieron y votaron allí. Señorías, puedo entender que el Grupo Parlamentario Socialista no vote favorablemente la reprobación; puedo entender que, como pasó en el Congreso de los Diputados, otros partidos hayan negociado su voto con el Gobierno; pero lo que yo no podría entender ni entenderían los más de doscientos mil catalanes y catalanas que en los últimos meses han sufrido en sus propias carnes la desidia y la ineficacia de la ministra de Fomento sería que los miembros de Convergència i Unió, Iniciativa per Catalunya Verds y Esquerra Republicana no dieran su voto favorable hoy a esta moción, que fue aprobada en su literalidad por el Parlamento de Cataluña.
Señorías, les pido que no hagan política con minúsculas. Les pido que apoyen sin reservas ni complejos esta moción, que no es nuestra, que no es del Grupo Parlamentario Popular, sino la que en su día aprobó el Parlamento de Cataluña. Hagan, señorías, un buen servicio a los intereses de los catalanes y apoyen esta moción, que también es su moción.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Para la defensa de la enmienda tiene la palabra, en primer lugar, el senador Aragonès, que dividirá su turno con el senador Guillot. Sepan ustedes que tienen cinco minutos.
En primer lugar tiene la palabra el senador Aragonès.
El señor ARAGONÈS DELGADO DE TORRES: Graciès, president.
Como solo tengo dos minutos y medio, vamos directamente a la cuestión. Presentamos una enmienda de sustitución, porque queremos poner las cosas en su sitio y a cada uno en el lugar que le corresponde. Vamos a ser claros. Se trata de una enmienda de sustitución que pretende que medias verdades y, por lo tanto, medias mentiras, sean corregidas. Porque, señorías, a nadie se le escapa a estas alturas, y con todo lo que ha caído, que Cataluña ha sido discriminada a lo largo de los últimos años por la inversión del Estado en infraestructuras.
Leída y estudiada la moción que presenta el senador Sirera, senador del Grupo Popular, llegamos a la conclusión de que hay que tener -¿cómo lo diría?- narices y una gran dosis de hipocresía política para presentar una moción con un preámbulo en el que se hacen cantos a la eficacia sin ruborizarse, sin recordar que no hace tanto un ministro llamado Álvarez-Cascos, en el tramo del AVE Madrid-Lleida, y hasta los túneles de Montblanc, no lo hizo peor porque no pudo. Y ahora habla usted, señor Sirera, de seguridad sin ruborizarse.
Señores del Partido Popular, nosotros, los senadores de Esquerra Republicana, y los otros que han firmado esta enmienda somos de la opinión de que la gestión del actual ministerio y de su titular ha sido muy deficiente y merece la reprobación, sí. Pero no podemos tolerar, de ninguna manera que sean ustedes quienes planteen esta cuestión. No lo podemos tolerar porque su gestión política en materia de inversiones para Cataluña les invalida, les desautoriza. (Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor ARAGONÈS DELGADO DE TORRES: Señor Sirera, usted y los suyos tienen la azotea de cristal, se les ve todo, y, créanme, no es una visión agradable para Cataluña. No están libres de pecado para tirar la piedra de la reprobación.
¿Cuál fue la inversión que realizó el Partido Popular en Cercanías de Cataluña? Es inadmisible, señor Sirera, que promuevan esta moción y al mismo tiempo mantengan el recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut de Cataluña y singularmente contra la disposición adicional tercera que pretende garantizar la financiación en infraestructuras para Cataluña como mínimo para siete años. (Rumores.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor ARAGONÈS DELGADO DE TORRES: Señor Sirera, si quiere tener un mínimo de credibilidad, acepte la enmienda en la que le pedimos que se manifiesten a favor de retirar el recurso contra el Estatut de Catalunya, sólo así tendrá validez ética la reprobación que hoy usted pretende. En política no todo vale. La coherencia es esencial para gozar de credibilidad. Dejen de hacer daño a Cataluña, señores del Grupo Parlamentario Popular. Autorrepruébense y sólo así podrán plantear este tipo de mociones. (Aplausos.)
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Tiene la palabra el senador Guillot.
El señor GUILLOT MIRAVET: Gràcies, president.
Señor Sirera, como siempre, en lo que afecta a Cercanías, el PP llega tarde y mal. Estoy por la reprobación de la ministra de Fomento, creo que no tiene capacidad para dirigir este ministerio y, como ha demostrado con lo ocurrido en los servicios de Cercanías de Barcelona, tampoco tiene capacidad para afrontar estas crisis. Pero es que el fin no justifica los medios.
Nosotros, que estamos por la reprobación, no vamos a utilizar el instrumento que nos presenta el Grupo Parlamentario Popular por varias razones, en primer lugar, porque su partido no tiene autoridad para hablar ni del AVE ni de Cercanías, (Rumores.) y les voy a poner un ejemplo muy claro: ¿Quién se acuerda de que el AVE tenía que llegar a Barcelona en el año 2004? Es que si hubiera llegado en 2004, como decía el señor Álvarez- Cascos, del Gobierno del PP, no hubiera habido estos problemas. Pues bien, estamos en 2007 y aún no ha llegado. ¿Quién se acuerda
del abandono que padeció el servicio de Cercanías y el regional durante tantos años del Gobierno del PP? ¿Quién se acuerda de que el polémico trazado del AVE por Barcelona es cosa del señor Álvarez-Cascos? Señorías, lo mejor que podían hacer ustedes es pasar de puntillas en estas cuestiones o callarse, porque no tienen autoridad.
En segundo lugar, no tienen legitimidad, como ha dicho el senador Aragonès. Si ustedes presentan recursos a los principales instrumentos que tenemos para afrontar el déficit de inversiones -en gran parte es por su culpa- y para afrontar la solución a nuestras infraestructuras, ¿cómo quieren que votemos nosotros nada que afecte a estas cuestiones?
Por último, señor Sirera, me duele mucho que usted se aproveche del trabajo, del esfuerzo de tantos ciudadanos para hacer politiquería, y me duele más que intente aprovechar una moción presentada por la izquierda en el Parlamento catalán -no hacer seguimiento de lo que hacen otros se aprende en el primer curso- para intentar tener más razón.
Señor Sirera, como he dicho al principio, usted llega tarde y mal a todo lo que afecta a Cercanías y a la llegada del AVE a Barcelona. Usted no se va a aprovechar de nuestro voto. Nosotros estamos por la mejora del servicio de Cercanías. Nosotros estamos por una buena gestión del mismo, y ustedes no lo han estado nunca. Y esta es la diferencia entre nuestra moción y la suya.
Gracias, señor presidente.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Para la defensa de la enmienda del Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Macias.
El señor MACIAS I ARAU: Gracias, señor presidente.
Señorías, mi grupo parlamentario, como la Cámara conoce perfectamente, ha presentado una enmienda de adición, pero además nuestros senadores han firmado conjuntamente con los senadores de Esquerra Republicana de Catalunya -Iniciativa per Catalunya Verds- EUiA la anterior enmienda de sustitución, con la cual somos solidarios y por motivos obvios hemos cedido nuestro turno a los dos senadores que han intervenido anteriormente.
Señor Sirera, la oposición tiene que hacer oposición, y cuando el Gobierno no funciona hay mecanismos para ponerlo de relieve. Lo que ocurre es que la oposición, igual que el Gobierno, también es juzgada por la opinión pública; la opinión pública puede también juzgar, por ejemplo, la coherencia de la oposición.
La fórmula que ustedes han presentado en estos momentos -usted concretamente recién llegado al Senado, bienvenido sea, por cierto- en esta moción, a mi juicio y al de muchos ciudadanos, tiene un claro componente de incoherencia.
Señoría, en materia de infraestructuras hay un elemento clave que ponemos de manifiesto en ambas enmiendas: Cataluña ha sufrido durante todos estos años con los gobiernos de UCD, Partido Socialista y Partido Popular, una clara discriminación inversora y, por tanto, un déficit. Nos gustaría que la Cámara lo reconociera, de ahí nuestra enmienda; repito, existe un déficit de inversión pública.
La forma política de dar una respuesta a este déficit público fue el acuerdo, un pacto de Estado, entre Cataluña a través de su Parlament y estas Cortes Generales para aprobar el Estatut de Autonomía con una disposición adicional que prevé unas inversiones simplemente para recuperar lo perdido durante siete años, cuando tenemos que recuperar 25, y sin quitar nada a nadie, porque no pedimos más que la media; esto lo han impugnado ante el Tribunal Constitucional. Señor Sirera, si yo hubiera impugnado esta disposición ante el Tribunal Constitucional, no tendría -iba a decir una expresión que no quiero que tome a mal- fuerza moral para presentarme ante esta Cámara y pedir esa reprobación.
Por tanto, como imagino que usted tiene fuerza moral, el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió y colectivamente tres fuerzas políticas catalanas, le invitamos a que enmiende por una vez su gravísimo error de no permitir la recuperación de esta inversión pública en Cataluña, que acepte que hay que retirar este recurso al Estatut de Autonomía de Catalunya y que abra la puerta para que se pueda reprobar ampliamente a la ministra.
Señorías, ustedes no tienen muchos argumentos. Les voy a enseñar -siento que no se vea- un documento del anterior ministro: el Plan de Infraestructuras 2000-2007, que contiene el programa de Alta Velocidad pero que, por ejemplo, no contempla algo tan normal como la conexión entre Cataluña y el País Vasco, Navarra, Castilla y León o Galicia; era un plan totalmente radial. Y para que esto fuera posible faltaban unos tramos de aproximadamente 30, 40 ó 50 kilómetros, concretamente desde Logroño a Estella hasta la «Y» vasca. Algunos intentamos convencer con argumentos muy sólidos de algo tan simple como esto. A ustedes no les dio la gana aceptarlo. Tan solo por esto, se hubieran merecido una reprobación.
Por tanto, no quiero incidir más en este asunto. Sean coherentes, acepten sus errores y vayamos a por todas. Vayamos a reprobar a la señora ministra, se lo merece, hablaremos de ello en el turno de portavoces. Pero, por favor, acepten estas enmiendas, den la cara...
El señor PRESIDENTE: Señoría, termine, por favor.
El señor MACIAS I ARAU: Acabo, señor presidente.
Como decía, cárguense de fuerza moral, y así la Cámara podrá hacer lo que tiene que hacer, que es reprobar a una ministra que tan mal ha actuado en relación con Cataluña.
Gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Para manifestar su posición con respecto a las enmiendas que se acaban de debatir, tiene la palabra el senador Sirera.
El señor SIRERA I BELLÉS: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, en relación con las intervenciones de los portavoces de los grupos parlamentarios de Esquerra Republicana -Iniciativa per Catalunya Verds- Esquerra Unida, tengo que decir con toda claridad que no ofende quien quiere sino quien puede, y ustedes sinceramente no pueden en absoluto ofender al Partido Popular; no tienen ninguna legitimidad. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
Señorías, nos han sorprendido mucho las enmiendas que han presentado hoy porque sinceramente considero que son un despropósito, sin más. Además, creo que ustedes hoy están haciendo -y perdónenme la expresión- el ridículo frente a lals ciudadanas y los ciudadanos de Cataluña. Señorías, están haciendo el ridículo frente a todos aquellos catalanes que confiaron en ustedes cuando presentaron la misma moción que hoy el Grupo Parlamentario Popular trae a la consideración del Senado, que es la misma que ustedes llevaron al Congreso de los Diputados.
Usted, señor Guillot, me acusa a mí de hacer politiquería, cuando su grupo en el Congreso presentó la misma moción. ¿Tiene usted patente de corso? ¿Puede hacer usted lo que quiera, y los demás no? Le puedo asegurar, señor Guillot, que esto se ha acabado. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Esto no puede ser. Han presentado estas enmiendas simplemente para que no se aprueben. Entiendo que tengan que hacer ustedes equilibrios y que hayan tenido que inventar esta excusa para no tener que apoyar esta moción por el simple hecho de que la presenta el Grupo Parlamentario Popular. Nosotros no somos como ustedes: no tenemos ningún inconveniente en apoyar sus iniciativas en el Congreso o en el Parlament de Catalunya, cuando son iniciativas que benefician a todos los ciudadanos.
Además, sus enmiendas son tremendamente falsas, señorías. Dicen que se discrimina a Cataluña en cuanto a inversión del Estado en infraestructuras o que el último Gobierno del Partido Popular incrementó esa discriminación. Pues bien, ustedes se han traído algunos cuadros, y yo también tengo un cuadro: el de las inversiones del Estado en Cataluña. ¿Les suena? Lo digo porque en este cuadro se ve claramente cómo, con el Gobierno del Partido Popular, se incrementaron las inversiones en Cataluña y, con el Gobierno del PSOE, que cuenta con su apoyo, se han disminuido las inversiones del Estado en Cataluña. Este cuadro no es un cuadro del Partido Popular; este cuadro es de un organismo que ustedes conocen muy bien: el Centre d'Estudis Sobiranistes, que, por cierto, no está muy próximo al Partido Popular, como pueden imaginarse. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
Al senador de Convergència i Unió, al señor Pere Macias, tengo que decirle lo siguiente: sorprende que venga usted hoy aquí a decir que los gobiernos del Partido Popular no invirtieron lo suficiente en Cataluña. Señor Macias, ustedes apoyaron todos los presupuestos del Gobierno de España, ¡todos! No debían de estar tan mal cuando ustedes les dieron apoyo; no debían de estar tan mal. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
Acabo, señorías, de explicarles por qué no acepto las enmiendas. Resulta sorprendente que vengan aquí mezclando la reprobación a la ministra con el Estatuto de Autonomía de Cataluña y con la disposición adicional tercera. Sorprende que estén pidiendo por medio de una moción en el Senado que el Partido Popular haga alguna cosa. Comprendo que nos vean ya como Gobierno, y que estén reclamándole ya al Partido Popular que haga las cosas que esperan que haga cuando esté en el Gobierno. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Sin embargo, no hay nada más profundamente anticatalán que querer que los catalanes tengamos un Estatuto de Autonomía claramente inconstitucional.
De todos modos, no tengan miedo, no tengan ningún temor. Hay que esperar a que el Tribunal Constitucional se pronuncie. Una vez que se pronuncie, todos tendremos que acatar su sentencia. No pueden estar reclamando continuamente al Partido Popular que retire el recurso. ¡Confíen un poco más en ustedes mismos! Confíen un poco más en lo que han hecho. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) Como puede imaginar, no vamos a retirar el recurso al Estatuto y vamos a seguir invirtiendo.
Le voy a decir una última cosa: el Gobierno del Partido Popular, con mayoría absoluta, por cierto, invirtió lo mismo que establece la disposición adicional tercera. Y lo hicimos por convicción, porque creíamos que era importante invertir en Cataluña; y no por imperativo legal, como ustedes están haciendo con el Partido Socialista.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.-Varios señores senadores: ¡Muy bien!)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Pasamos al turno de portavoces. En primer lugar, por el Grupo Parlamentario Mixto, tiene la palabra el senador Jorquera.
El señor JORQUERA CASELAS: Gracias, señor presidente.
Señorías, procuraré ser breve. Ya sé que hay veces que no consigo cumplir mi propósito. Como es mi costumbre, hago la matización de que intervengo en nombre del Bloque Nacionalista Galego para fijar su posición. Considero pertinente hacer esta aclaración por respeto a mis compañeros de grupo, que no tienen por qué suscribir nuestras valoraciones.
Para el Bloque Nacionalista Galego, lo que está en discusión hoy no es si la gestión del Ministerio de Fomento sobre Cercanías y otras infraestructuras en Cataluña fue acertada o no. Lo que está en discusión es si es pertinente que el Senado se pronuncie a favor de la destitución de la ministra de Fomento. Son cuestiones distintas, señorías, aunque, por algunos gestos, veo que algunos de ustedes no comparten este punto de vista.
Le recuerdo que el tema de la valoración que a esta Cámara le merece la gestión realizada por el Gobierno y en particular por el Ministerio de Fomento en las infraestructuras en Cataluña fue objeto de un debate específico
con comparecencia del Gobierno el pasado 25 de octubre en esta Cámara. Y en ese debate el Bloque Nacionalista Galego manifestó muy claramente que la gestión del Ministerio de Fomento en Cataluña le merecía crítica y consideraba que por parte del Gobierno había que asumir claramente que se cometieron errores y que era necesario hacer rectificaciones.
Es más, señorías, si quieren que lo exprese aún con mayor claridad tengo que decir que, en nuestra opinión, el carácter muchas veces autoritario y arrogante de la ministra de Fomento no es el mejor para admitir las críticas y para que esas rectificaciones se produzcan. Pero en cualquier caso lo que está en discusión no es eso, sino si es pertinente, si es lógico que el Senado se pronuncie a favor de la destitución de un ministro. Estarán ustedes de acuerdo conmigo en que, en primer lugar, éste es un hecho inusual. No es, desde luego, habitual que en una Cámara se someta a debate y votación la petición de cese de un ministro. Y en segundo lugar, señorías, permítanme que así lo manifieste, al Bloque Nacionalista Galego no deja de llamarle la atención la extraordinaria preocupación que el Partido Popular tiene con la situación de las infraestructuras de Cataluña. Y es que el Bloque Nacionalista Galego es una fuerza política que tiene memoria, señorías, y estamos asistiendo al cierre de una legislatura que tuvo por parte del Partido Popular como una de sus líneas argumentales fundamentales el fomentar una falsa sensación de agravio comparativo -desde nuestro punto de vista- y permanente con Cataluña.
Así ocurrió con el debate de los actuales presupuestos que aún están en tramitación, y a las hemerotecas me remito, señorías, donde se intentó presentar la negociación de los presupuestos como un mercadeo persa para favorecer a determinadas comunidades, Cataluña incluida, y lo repito, a las hemerotecas me remito. Ahí está, como ya señalaron algunos portavoces que me precedieron en el uso de la palabra, la campaña de demonización que hizo el Partido Popular del nou Estatut de Catalunya y en particular la de su disposición adicional tercera, que lo que busca precisamente es asegurar unas inversiones del Estado durante un periodo de tiempo acotado que contribuyan a corregir el déficit de infraestructuras de Cataluña acumulado en los últimos años porque el problema de las infraestructuras de Cataluña también tiene una base presupuestaria, no una mala gestión simplemente. Y al Bloque Nacionalista Galego, desde luego que le llama la atención la extraordinaria insistencia del Partido Popular en esta cuestión. Porque, señorías, quiero recordarles que esta cuestión fue objeto de debate, fruto de distintas iniciativas tanto en el Congreso de los Diputados como en el Senado, y como he señalado ha sido objeto de un debate específico antes de ayer -porque el día 25 de octubre puede decirse que fue antes de ayer- con comparecencia del Gobierno en esta Cámara, algo que, desde luego, no es muy usual.
Señorías, no voy a ser yo, representante del Bloque Nacionalista Galego (Rumores.), quien incurra también en ese juego de una política de agravio comparativo permanente con Cataluña. Pero en cualquier caso, señorías, no ignoren ustedes que pertenezco a un país que en el año 2001 padeció una catástrofe ecológica de unas dimensiones descomunales. Y esa catástrofe, señorías, tuvo mucho que ver con una gestión nefasta del Gobierno y del Ministerio de Fomento de turno. (Fuertes rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor JORQUERA CASELAS: Señorías, en Galicia nunca tuvimos la oportunidad de que el Congreso o el Senado debatieran específicamente esta cuestión con comparecencia del Gobierno y del presidente del Gobierno como ustedes pretendían. Pero, señorías, nosotros estamos esperando aún en Galicia a que el anterior ministro de Fomento, el señor Álvarez-Cascos, asuma responsabilidades por su nefasta gestión (Fuertes rumores desde los escaños del Grupo Parlamentario Popular.) y a que también las asuma, todo hay que decirlo, señorías, el entonces vicepresidente del Gobierno y actual presidente del Partido Popular y candidato a las próximas elecciones generales, autor de fabulosas frases como aquella de: No hay que alarmarse, lo único que salen son hilillos de plastilina. (Fuertes rumores.-Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor JORQUERA CASELAS: Por tanto, señorías, una fuerza política seria tiene que valorar cuáles son las motivaciones políticas de una moción, y desde nuestro punto de vista a ustedes les falta credibilidad para exigir que esta Cámara se pronuncie a favor de la destitución de la ministra de Fomento.
El Bloque Nacionalista Galego no juzga personas. El Bloque Nacionalista Galego juzga políticas, señorías. Pero resulta un hecho objetivo, aunque desde nuestro punto de vista algunas políticas del Ministerio de Fomento merecen críticas y exigen rectificaciones, que durante los últimos cuatro años el esfuerzo inversor de este ministerio en Galicia ha sido sensiblemente superior al habido en el período anterior. Es más, según nuestros datos -y lamento que me corrija el señor Sirera-, esto ha sucedido también en Cataluña.
En cualquier caso, voy a hacerle al señor Sirera una invitación amistosa: que en lo sucesivo recurra al Centro de Estudios Soberanistas para ver si es constitucional o no el Estatuto de Cataluña. (Rumores.)
Concluyo, señorías, haciendo mía la expresión que ha utilizado en su intervención el señor Sirera. Dentro de muy poco se van a celebrar unas elecciones, de hecho estamos asistiendo al último Pleno de esta legislatura. ¿Tiene sentido que a las puertas de unas elecciones, cuando estas Cámaras se van a disolver, el Senado se pronuncie a favor de la destitución de una ministra o de un ministro? (Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular: ¡Sí, sí!) Los electores, señor Sirera, ya tendrán oportunidad de valorar la gestión del Gobierno en este
tema y en otros muchos cuando en el mes de marzo voten en las urnas.
Por lo tanto, nos parece evidente que hay un interés electoral que, desde luego, no comparte el Bloque Nacionalista Galego. Por eso, anuncio el voto en contra del Bloque Nacionalista Galego a esta moción. (Rumores.)
Señorías, pese a los rumores y a algunas interrupciones, como sinceramente me considero -y permítanme que sea tan benevolente conmigo mismo- buena persona, quiero concluir diciendo que no se lo voy a tener en cuenta. (Risas.) Sepan que, si no hay circunstancias que me obliguen a modificar esta previsión, esta va a ser mi última intervención en esta Cámara. No voy a ser senador en la próxima legislatura y, por eso, quiero manifestarles que me he sentido muy honrado al pertenecer a esta Cámara. Para mí ha sido una experiencia enriquecedora y grata en lo político y en lo personal, como también lo ha sido tener la oportunidad de convivir con personas muy diversas -muchas de ellas con ideas políticas diferentes y en algunos casos contrapuestas- pero siempre manteniendo una relación regida por el respeto y a veces incluso por una extraordinaria cordialidad.
Muchas gracias a todos, señorías. Nada más. (Aplausos.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria, tiene la palabra el senador Ayala.
El señor AYALA FONTE: Muchas gracias, señor presidente.
Simplemente, quiero manifestar nuestra posición sobre esta iniciativa del Grupo Parlamentario Popular.
El Grupo Parlamentario de Senadores de Coalición Canaria comprende el malestar de los grupos políticos y de la sociedad catalana en general por la situación creada en Cataluña en relación con los servicios ferroviarios, tanto de Cercanías como de alta velocidad. Por tanto, nosotros compartimos todas las medidas que se tomen para mejorar esta situación lo antes posible y que Cataluña cuente con unas infraestructuras modernas que, ciertamente, merece.
Los hechos ocurridos son graves y no se han producido de la noche a la mañana, sino que vienen sucediendo desde hace bastante tiempo, incluso desde la legislatura anterior, y por tanto eran previsibles. Por eso, el Gobierno y el Grupo Parlamentario Socialista no pueden ampararse eternamente en la herencia recibida por el Gobierno anterior. Han transcurrido cuatro años y ha habido tiempo de corregir las deficiencias de los proyectos del Gobierno anterior.
Creemos que no se han gestionado bien estas obras, que se ha actuado con prisas por el afán de inaugurar, que no se ha prestado atención a los requerimientos continuos que desde Cataluña han hecho los grupos políticos catalanes sobre la situación de los ferrocarriles de Cercanías y de la línea convencional de Cataluña. Pero entendemos que cesar a la ministra de Fomento y, en consecuencia, desmantelar el ministerio en este momento, al final de la legislatura, no es la mejor manera de que las Cercanías funcionen y que la línea del AVE llegue a su destino, porque si esto ocurre, ¿quién va a tomar las decisiones precisas en estos tres meses que faltan?
Entendemos, por tanto, que el cese de la ministra de Fomento puede ser política y electoralmente positivo para algunos grupos políticos, pero perjudicial para la sociedad catalana. Por estos argumentos mi grupo parlamentario no va a entrar en ese juego electoral y se va a abstener en esta moción.
Muchas gracias.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Catalán en el Senado de Convergència i Unió, tiene la palabra el senador Macias.
El señor MACIAS I ARAU: Gracias, señor presidente.
Señorías, este es un debate de suma gravedad y aquí estamos haciendo política en mayúsculas -yo creo que todos estamos haciendo política en mayúsculas-, y ello significa respetar los argumentos, los posicionamientos de todos, señor Sirera, aunque no los comparta o no le gusten.
Ustedes saben que Convergència i Unió ha expresado reiteradamente en muchos debates a lo largo de casi treinta años en el Senado y en el Congreso que no nos gusta participar en reprobaciones o en peticiones de destitución de ministros. Lo hemos dicho. Y dirán ustedes: ¿entonces por qué en el Congreso de los Diputados ustedes votaron esta reprobación? A un motivo muy justificado que intentaré relatar, pero que responde básicamente al marco de una moción donde había toda una serie de propuestas para resolver la problemática de Cercanías en Cataluña -no solo el último punto- y que respondía a una demanda del Parlament de Cataluña de reprobación de una ministra cuya actuación ha afectado gravemente a los intereses de los ciudadanos de Cataluña.
Me van a permitir que para desarrollar mi tesis parta del Boletín Oficial del Estado -siempre es un buen elemento- y de una orden del Ministerio de Administraciones Públicas de un ya lejano lunes 7 de marzo de 2005. En aquel momento -y firmado por el ministro Sevilla Segura- se decía lo siguiente: Acuerdo por el que se aprueba el código de buen gobierno de los miembros del Gobierno y de los altos cargos de la Administración General del Estado. Y el preámbulo decía: No obstante, en el momento actual -2005- se hace necesario que los poderes públicos ofrezcan a los ciudadanos el compromiso de que todos los altos cargos en el ejercicio de sus funciones han de cumplir no solo las obligaciones previstas en las leyes, sino que además su actuación ha de inspirarse y guiarse por principios éticos y de conducta que hasta ahora no han sido plasmados expresamente, etcétera -un bonito discurso, por cierto, que yo y mi grupo compartimos-.
¿Qué ha pasado? Ha pasado que la gestión de la ministra no ha sido nada brillante. Por ejemplo, en relación con Cataluña la ministra no ha iniciado ni un solo proyecto nuevo -hay que tomar nota: ni un solo proyecto nuevo-.
El señor Sirera asiente. Es verdad, hay que decir las cosas como son, señor Sirera, ni un solo proyecto nuevo y, por tanto, esto hay que decirlo claramente. Un año de estos se va a inaugurar el aeropuerto, el puerto, la alta velocidad... Todos estos eran proyectos en los cuales, por cierto, mi grupo participó activamente en su concepción, en su tramitación etcétera, y seguimos suscribiéndolos.
El ministerio ha llevado a cabo una gestión desastrosa y más cuando a alguien se le llena la boca hablando de sostenibilidad en algo tan básico para la sociedad como el transporte de mercancías por ferrocarril -suspenso total-. O, por ejemplo, estamos a las puertas de una huelga en los puertos españoles por no cumplir la ley y con riesgo de prevaricación de muchas personas miembros de Autoridades Portuarias. O, por ejemplo, en un problema tan importante, mandatado por la Unión Europea, de tarificación de infraestructuras, en España nada de nada. O, por ejemplo, el modelo aeroportuario, a pesar de tantas y tantas promesas, no se ha cambiado.
Ha habido, además, en Cataluña verdaderos desastres y episodios caóticos: miles de ciudadanos perdieron sus maletas el día del inicio de sus vacaciones, y nadie se disculpó ni dio la cara. Este es un episodio grave. Este año ha habido ya 120 kilómetros de cola en las autopistas por una gestión inadecuada de los peajes y porque un convenio que estaba prácticamente firmado se ha retrasado más de dos años y medio, por no hablar de los problemas gravísimos de Cercanías. Todos estos episodios son muy graves y cada uno de ellos merecería un debate o mil debates, pero no sé si hubieran justificado la reprobación de la ministra.
¿Qué es lo que en cualquier caso justificó que tantos grupos y, por cierto, tantos ciudadanos -700.000- salieran a la calle para protestar? Pues porque el ministerio ha incurrido en el peor de todos los errores, en el peor pecado político, que es anteponer los intereses electorales a los intereses de los ciudadanos. La máxima prioridad del Gobierno o de la ministra, o de la ministra y el Gobierno era la inauguración, esta semana, del AVE a Barcelona, pasara lo que pasara, les pasara lo que les pasara a miles de ciudadanos. Esto no les importaba nada, absolutamente nada; se presionaba a las empresas, a los profesionales. Los colegios profesionales, las empresas, los gremios, la sociedad civil llevaba meses advirtiéndole al ministerio; los propios funcionarios del ministerio en voz baja, por temor a lo que les pudiera suceder, callaban, pero todos sabían que era imposible la llegada del tren de alta velocidad y que podían ocurrir verdaderas desgracias. Y hemos tenido suerte porque las desgracias no han sido muy importantes, no ha habido víctimas; ha habido víctimas, lamentablemente, por inseguridad laboral, pero no son fruto directamente de esto -al menos yo no quisiera creerlo-, aunque estuvimos a punto de tener un incidente en el túnel de ferrocarriles de la Generalitat. Éste es el verdadero motivo para que esta ministra sea cesada.
Yo me pregunto, ¿qué motivo tiene el presidente Rodríguez Zapatero para no cesar a esta persona? ¿Hay algún motivo? Ya sé que a lo mejor la memoria de algunos es débil, pero es que el BOE no es tan débil; la tinta aún está negrilla y, además, está en los archivos digitales. Y en marzo de 2005 se decía -no solamente se teorizaba-: Principios éticos. Principio 11: Estas autoridades asumirán la responsabilidad en todo momento de las decisiones y actuaciones propias de los organismos que dirigen, sin perjuicio de otras que fueran exigibles legalmente. Se habla de asumir la responsabilidad. Es más, el 12 dice: Asumirán la responsabilidad de sus actuaciones ante los superiores, ante el señor presidente del Gobierno, y no las derivarán hacia los subordinados. !Qué vergüenza! ¿Saben ustedes la única persona que dimitió, que fue cesada? El gerente de cercanías de Barcelona, un excelente profesional, tan buen profesional que en estos momentos está trabajando al servicio de ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya.
¿La actuación de la señora ministra, va en contra o no de estos principios éticos? Yo creo, señoras y señores senadores, que, en base a muchos argumentos, pero en base al propio código ético del Gobierno, -y repito que me gustaría que lo recordaran y me gustaría que estos días estuviera presente-, la ministra debería haber sido cesada.
Nuestra posición en esta votación, amigo Sirera, tiene que ser coherente con todo lo que le he contado, tiene que ser coherente también con nuestra posición ante las infraestructuras desde siempre, defendiendo el trazado del tren de alta velocidad en su momento, ahora y siempre que haga falta, defendiendo con argumentos -no sé qué le va a pasar a usted, si le van a echar a los lobos, utilizando los argumentos del Centro de Estudios Soberanistas-, que en Cataluña hay una profunda injusticia, que España ha cometido una profunda injusticia con Cataluña en inversión pública.
Me hubiera gustado, señor Sirera, señores socialistas, que hoy hubiéramos hecho un acto de justicia con Cataluña, que hoy se hubiera dicho con claridad: La ministra debe ser destituida. Pero que también se hubiera dicho con claridad: El señor Rajoy se ha equivocado, vamos a quitar el recurso contra el Estatut de Catalunya.
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario de Senadores Nacionalistas Vascos, tiene la palabra el senador Azurza.
El señor AZURZA ARISTEGUIETA: Eskerrik asko, presidente jauna. Gracias, señor presidente. Jaun-andreak, señorías.
La moción del Grupo Parlamentario Popular objeto del presente debate propone al Pleno de la Cámara la aprobación del siguiente texto: El Senado insta al Gobierno de España a que se exijan responsabilidades técnicas y políticas, tanto de los responsables del Ministerio de Fomento como de las operadoras Adif y Renfe y de las empresas contratistas de obras, empezando por la destitución de la ministra de Fomento como principal responsable política.
Esta petición se formula en base a las graves incidencias registradas en las líneas de cercanías de Renfe de Barcelona, ocasionando durante más de un año demoras en los desplazamientos de más de 160.000 usuarios, generándoles importantes inconvenientes, más los numerosos incidentes provocados de forma sucesiva por diversos socavones, incidentes que han obligado a la interrupción del servicio durante casi un mes, habiendo líneas que a la fecha de 10 de diciembre aún no funcionaban.
Dichas incidencias, según se explica en la motivación, han dado lugar a colapsos de tráfico desconocidos hasta la fecha por el masivo recurso a vehículos privados y el caótico funcionamiento de los autobuses alternativos al servicio ferroviario suspendido, con las consiguientes importantes pérdidas económicas para las empresas y ciudadanos y los daños que han alcanzado a edificios cercanos a las obras, en los que han aparecido grietas que amenazan su estabilidad. Todo ello, más la incertidumbre sobre el plazo del restablecimiento del servicio, se atribuye a la voluntad del presidente del Gobierno de querer inaugurar el AVE Madrid-Barcelona antes de las elecciones y la temeridad de fijar una fecha de inauguración a la que amoldar la ejecución de la obra. La exposición de motivos termina con la afirmación de que los ciudadanos esperan que se asuman responsabilidades.
Ciertamente somos muy sensibles a las molestias y sufrimientos de tantos afectados, con los que nos solidarizamos, y nos alegramos de las recientes noticias de que los servicios están ya prácticamente regularizados.
Ante la presente moción, señorías, es de considerar su alcance y su objetivo. El artículo 108 de la Constitución vigente establece que el Gobierno responde solidariamente en su gestión política ante el Congreso de los Diputados. El artículo 113.1 dispone que el Congreso de los Diputados puede exigir la responsabilidad política del Gobierno mediante la adopción por mayoría absoluta de la moción de censura.
Existe entre los constitucionalistas, señores, una polémica sobre los modos de responsabilidad política contenidas en estos textos, que han diseñado un modelo de Gobierno en el que prima el liderazgo de su presidente sobre la colegialidad del órgano.
¿Son los ministros individualmente responsables ante el Congreso? Durante la legislatura 1979/1982 se presentaron en el Congreso varias mociones contra ministros de Gobierno, mociones que sus firmantes llamaron de reprobación de tales ministros. Las votaciones resultaron desfavorables para las mociones, pero no hubo lugar para contrastar en la práctica la funcionalidad del procedimiento y su encaje constitucional.
Predomina entre los tratadistas la posición doctrinal que sostiene que estas manifestaciones no pueden ser utilizadas como sucedáneo de inexistentes mociones de censura individuales. La reprobación no puede tener el efecto jurídico de la privación de cargo al ministro, ni el presidente del Gobierno está jurídicamente obligado a cesar al ministro reprobado ni este jurídicamente obligado a dimitir.
No llega más allá la reprobación que a un valor político en forma de desgaste de ministro reprobado, o como una advertencia al presidente del Gobierno o como un descrédito del autor de la reprobación.
Evidentemente, no estamos ante una moción de censura; por una parte porque no se apela con ella a la responsabilidad solidaria del Gobierno y, por otra, porque se sustancia ante el Senado y no ante el Congreso de los Diputados. Ahora bien, en una democracia la responsabilidad política es un principio universal esencial e indispensable, según reciente expresión en frase brillante del presidente de Francia el 13 de noviembre último ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo.
¿De qué responsabilidad política hablamos? No de la exigible formalmente al Gobierno según la Constitución, sino de la responsabilidad genérica de todo mandatario ante el mandante. En política la responsabilidad del gobernante ante los gobernados. Tenemos entonces que preguntarnos, ¿de qué naturaleza es la responsabilidad? No existen normas ni reglas. La valoración en que cada sujeto se basa para rendir cuentas o para valorarlas es de orden íntimo, moral, ético, según su conciencia. No hay ninguna objetividad. Estamos en un terreno de apreciaciones netamente subjetivas; o sea, que en el caso de la presente moción procede respetar todos los criterios. Uno podrá estar de acuerdo con destituciones de quien considere responsables; otro podrá valorar que a pesar de las incidencias el equipo debe seguir con el coraje con el que ha emprendido un trabajo tan ambicioso y tan arriesgado; otro será de criterio de que no es sensato cambiar de caballo en la mitad del río; o sea que nadie mejor que los que están con las manos en la masa para solucionar las cosas lo antes y mejor posible; muchos no podrán opinar, invadidos por una especie de sensación de miedo al vacío, etcétera.
¿No estamos, por otra parte, a menos de tres meses de la jornada electoral atrapados por la potente borrasca que los comicios suponen en toda la actividad política, singularmente en las postrimerías de una legislatura que se ha caracterizado por la agresividad de parte de la oposición contra el Gobierno en un clima constante de precampaña electoral?
A la ministra de Fomento se le pidió reiteradamente la dimisión, luego la reprobación -rechazada en el Congreso-, ahora la destitución. ¿No se pregunta nadie si un acoso tan desmesurado a una ministra no puede volvérsele en contra? ¿Teniendo tan cerca las urnas en las que el pueblo soberano expresará aprobaciones y reprobaciones es el momento razonable para una forzada exigencia de responsabilidades? Tal vez sí para los que buscan sobre todo ciertos titulares en sus periódicos.
Señorías, nuestro grupo votará en contra de la moción, sin merma de la consideración, respeto y afecto a todos y cada uno de ustedes.
Muchas gracias, señor presidente. (Aplausos)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés tiene la palabra el senador Aleu.
El señor ALEU I JORNET: Gracias, señor presidente. (El señor Aleu i Jornet inicia su intervención en catalán.)
Decía que es complicado explicar la posición de nuestro grupo porque no es la misma en todos los casos. Como se ha puesto de manifiesto, la parte del Grupo Parlamentario de Entesa Catalana de Progrés compuesta por Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya se van a abstener en la votación de la moción, en tanto que nosotros, el Partit dels Socialistes de Catalunya, que formamos parte del Gobierno del Estado, somos solidarios con él y vamos a votar en contra.
Dicho esto, creo que valdría la pena hacer una serie de consideraciones sobre el debate que estamos manteniendo. Se ha acusado a la ministra y al presidente del Gobierno de tener prisa para inaugurar el AVE, y eso puede ser verdad; yo no digo que no lo sea. Pero también lo es que todas y cada una de las obras salieron a licitación con plazo de ejecución. ¡Todas! Y en todas -no en una, señor Sirera- hubo muchas empresas que presentaron su oferta económica en plazo, que luego resulta que no se podía cumplir. ¡Y la culpa es de la ministra! Porque según ustedes la culpa es de la ministra.
¿Pero dónde estamos, señorías? ¿Es o no obligación del Gobierno intentar que las obras se ejecuten dentro del plazo con el que se han contratado? Lo es. (Un señor senador pronuncia palabras que no se perciben.) También, señoría; pero yo no he hablado del ministro Álvarez-Cascos hasta este momento. (Rumores)
El señor PRESIDENTE: Señorías, guarden silencio, por favor.
El señor ALEU I JORNET: Sencillamente estoy diciendo que la precipitación para que las empresas cumpliesen aquello que habían firmado es motivo de reprobación de una ministra. Me parece sorprendente; eso es entrar en una dinámica que no tiene final.
Ahora bien, entiendo que ha habido problemas en la gestión de las infraestructuras en Cataluña, y hemos pedido disculpas, hemos pedido perdón, y si vale de algo, yo lo pido una vez más. Eso es verdad, y hemos hecho aquello que entendemos que hay que hacer para corregirlo, para que las cosas funcionen, para que los servicios de Cercanías funcionen y para que el AVE llegue algún día a Barcelona, algo que supongo que todos, o al menos la mayoría de los que estamos aquí, queremos que suceda. Y me acuerdo de un ministro, que no era el señor Álvarez-Cascos, que dijo en una reunión de infraestructuras del Partido Popular esa famosa frase: Vamos a llegar a Zaragoza; no nos queda más remedio que continuar hasta Barcelona. Y lo dijo como si ese fuera un designio que no quedaba más remedio que cumplir. (Un señor senador del Grupo Parlamentario Popular: ¿Está escrito? ¡Trae la cinta!)
Pero hoy estamos donde estamos... (Rumores.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor ALEU I JORNET: …y es que en esta Cámara se va a votar una moción que pide el cese de una ministra, y las razones que se han expuesto de mala gestión, de tener una voluntad malévola, etcétera, no sé verlas por ningún lado. Honestamente, señorías, no las sé ver. Las contrataciones se han producido con el control de la Intervención General del Estado, las adjudicaciones no han sido discutidas y las obras no han salido como estaba previsto. Eso es verdad, y ante eso hay que pedir disculpas y corregir la actuación que se ha producido. De ahí a pedir el cese de una ministra hay un abismo, y por eso la fracción socialista de la Entesa va a votar en contra de la moción. Es evidente que los otros miembros de Entesa Catalana de Progrés han anunciado ya que se van a abstener al no aceptarse su enmienda, y esta es la posición de mi grupo.
Muchas gracias. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.
Por el Grupo Parlamentario Socialista, tiene la palabra el senador Guillén.
El señor GUILLÉN IZQUIERDO: Muchas gracias, señor presidente.
Señorías, debo reconocer, senador Sirera, que su intervención me ha sorprendido, aunque no me ha decepcionado. Me ha sorprendido porque pensaba que veníamos aquí a hacer un debate, coloquialmente, a cara de perro, entre el Grupo Popular y el Grupo Socialista por estas cuestiones de las que usted nos ha hablado y, sin embargo, me he encontrado un debate a cara de perro entre el Grupo Popular y los grupos parlamentarios de Cataluña presentes en esta Cámara. Y, por cierto, de ese debate creo que usted ha salido perdedor, se ha quedado completamente solo. (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular.-Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.) Sin embargo, decepcionarme su intervención, de verdad, señoría, no me ha decepcionado.
En esta tribuna, en este plenario, hemos tenido debates, es verdad que pocos, pero en justicia debo decir que alguno, con el senador al que usted ha sustituido, el senador Piqué, y yo lo recuerdo de una manera grata, porque el senador Piqué demostraba aquí que era un hombre sensato, que era un hombre razonable, aunque la mayoría de las veces no compartiésemos los argumentos que él expresaba en esta tribuna. Sin embargo, de la intervención que ha tenido usted me han quedado algunas palabras, que me imagino que serán las que ustedes van a utilizar para ese viaje al centro al que siempre van y nunca llegan. Usted ha hablado aquí de incompetencia, de arrogancia, de chulería. Me imagino que ese es el vocablo del viaje al centro del Partido Popular que esperan todos los ciudadanos de cara a las próximas elecciones. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)
Señoría, usted lleva muy poco tiempo en esta Cámara y yo le hubiese deseado por el aprecio que le tengo que
hubiese estado más con nosotros, seguramente tendrá oportunidad… (El señor Conde Bajén: Pues usted lleva mucho, pero no se le nota.-Un señor senador del Grupo Parlamentario Socialista: ¡Cállate! Fuertes rumores.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor GUILLÉN IZQUIERDO: Entiendo que lo que dice el senador del PP es un cumplido y así lo tomo.
Señoría, usted lleva poco tiempo aquí, pero los senadores que nos acompañan en este plenario saben que ha habido pocas intervenciones del Grupo Popular relativas a Cataluña y a sus problemas durante estos cuatro años; y digo pocas, han sido parcas, pero le voy a recordar algunas. Por ejemplo, se ha debatido aquí -fíjese si queda lejos- la decisión del Gobierno de llevar a Cataluña la ubicación de la Comisión Nacional de las Telecomunicaciones. Fíjese en la posición del Grupo Popular en aquellos momentos, contraria y opuesta a esa decisión del Gobierno y contraria y opuesta a los intereses de los catalanes y de Cataluña. Pero aquí se ha hablado también de transferencias de Cercanías o de transferencias de aeropuertos, y lo han hablado ustedes, un partido que nos acusa de romper España y que dice que en su programa electoral para las próximas elecciones intenta ni más ni menos que modificar la Constitución para blindar las competencias del Estado. Ya me parece una contradicción bastante flagrante, pero en todo caso ese debate se ha producido aquí.
Ha habido otros debates, por ejemplo, lo han comentado otros intervinientes, el debate sobre el Estatut de Catalunya, al que no me voy a referir, si acaso para recordarle que no solamente ustedes han interpuesto un recurso de inconstitucionalidad, sino que además potenciaron y posibilitaron aquello que se llamó el boicot a los productos catalanes. (Rumores.-Varios señores senadores del Grupo Parlamentario Popular hacen signos negativos.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, silencio, por favor.
El señor GUILLÉN IZQUIERDO: Sí, señoría, eso es cierto. Sin embargo, debo reconocer que los nuevos tiempos traen nuevas costumbres y, aunque sea este un asunto el que usted ha traído aquí de las infraestructuras en Cataluña que por debatido al final conduce a la melancolía, usted trae aquí una moción con una argumentario que se ha basado exclusivamente en la descalificación permanente de la ministra de Fomento, a la que usted despectivamente llama Álvarez. Y yo tenía mis dudas sobre si se refería a otro ministro que se llamaba Álvarez-Cascos, pero creo que no, que es la ministra de Fomento, Madgalena Álvarez. De acuerdo.
Usted reconocerá que el asunto que ha traído aquí con esta moción de original no tiene nada. Lo ha dicho usted nada más empezar la intervención. Y hablando de ese concepto de responsabilidad al que usted apela, en esta Cámara para dar la cara con los ciudadanos de Cataluña ha comparecido el ministro, señor Clos, en el Congreso de los Diputados compareció el presidente del Gobierno, ha habido preguntas a la ministra de Fomento, ha habido iniciativas a cientos sobre ese asunto. ¿Y sabe usted lo que ha dicho siempre el Gobierno? Primero, ha pedido excusas -por cierto, craso error; usted dice que no ha pedido excusas, léase bien las intervenciones-, ha pedido excusas -digo- por l
