Esquerra Republicana de Catalunya ha decidido echarle un pulso al Estado. Poco después de que su máximo órgano de dirección haya hecho pública una resolución en la que proponen la celebración de un referéndum sobre la autodeterminación de Cataluña, llevan al Congreso una propuesta para que esta competencia exclusiva del Estado pase a manos de las Comunidades Autónomas.
Quieren sumar suficientes apoyos como para irse de España y ya han advertido a los socialistas que si no les acompañan, buscarán el concurso de CiU y harán a Artur Mas presidente para que salga al balcón del Palacio de la Generalidad para proclamar la independencia de Cataluña y quién sabe si la tercera república.
Esta es una propuesta que se sitúa fuera de la ley al no tener base constitucional sobre la que apoyarse. Esta es una propuesta que rompe el principio de unidad de la soberanía consagrada en los artículos 1.2 y 2 de la CE. Esta no es una propuesta nueva. ERC la lleva planteando desde el año 2002 en el Parlamento de Cataluña por cierto, con el voto favorable y entusiasta de los socialistas catalanes.
Que ERC reclame las cosas que reclama con esta proposición de ley ya no sorprende a nadie. Lo grave es que los socialistas lo permitan. Los socios de Zapatero anuncian movilizaciones en la calle y el presidente del Parlamento de Cataluña propone “pasar al plan B” si el Tribunal Constitucional no les da la razón en el recurso al Estatuto. En un Estado democrático y de derecho como el nuestro no hay más plan que cumplir la ley y respetar y acatar las resoluciones judiciales. Pero los independentistas están crecidos, saben que el Gobierno de España se encuentra acorralado por ETA y no van a dudar en aprovecharse de la situación de extrema debilidad de Zapatero para intentar cargarse nuestro modelo de Estado y con él a España.
Zapatero tiene como socio mayoritario a quien está planteando un chantaje a las instituciones democráticas de nuestro país. Los socialistas ya se han rendido ante los chantajes de De Juana y Otegi. Ahora parece dispuesto a rendirse ante el chantaje del referéndum que le plantean sus socios de gobierno.
Esperamos que hoy el grupo socialista, aunque sea por una vez, no se deje arrastrar por el radicalismo de los diputados de ERC. Esperamos que hoy los diputados del PSC no voten lo mismo que votaron en el Parlamento de Cataluña cuando se debatió esta misma propuesta.
Zapatero y Montilla deben romper inmediatamente con los independentistas catalanes. El órdago que acaba de plantear el partido de Carod Rovira al Estado no puede ni debe pasar desapercibido. ¿Qué más debe pasar para que Zapatero reaccione?
Esta proposición de ley deja al descubierto los verdaderos intereses de quienes impulsaron el nuevo estatuto de Cataluña. No querían un nuevo Estatuto para Cataluña. Querían un nuevo modelo de Estado y un texto que dinamitase la Constitución. Y los socialistas no dudaron en apoyarlo.
Después de la sentencia del Tribunal Constitucional sobre la llamada “deuda histórica” de Andalucía, los dirigentes de Esquerra se han puesto muy nerviosos. Le han visto las orejas al lobo y preparan sus estrategias para plantear el mayor desafío que jamás haya sufrido la nación española después del planteado por la banda terrorista. Nunca debimos llegar tan lejos. Y nunca hubiéramos llegado si no hubiera sido por la intervención de Zapatero, que salvó el Estatuto cuando aceptó que el texto reconociese a Cataluña como nación cuando ya todos lo habían descartado.
En el PSOE advirtieron a Ibarretxe sobre las consecuencias de convocar un referéndum sobre la autodeterminación del País Vasco. Ahora callan y miran hacia otro lado. Necesitan a sus socios de ERC para llegar a fin de mes.
