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Archivos de: Octubre 2007

Aquí todo está permitido

por danielsirera @ 12 Oct. 2007 - 20:59:07

El presidente de la Generalidad, el de todos los catalanes, acusa constantemente al Partido Popular de querer mal a Cataluña, de atacar, de crispar, de confrontar territorios. No estaría mal que Montilla dejara de preocuparse un poco del PP y se ocupara de sus responsabilidades. Aquí el único que hace daño a Cataluña es el propio Montilla. El mismo que cuando se queman fotos de los Reyes o cuando se amenaza a dirigentes políticos calla. O guarda silencio, o culpa al PP. ¿Nuestro pecado? Recordar que quemar fotos del Rey está tipificado en el Código Penal y que amenazar a dirigentes políticos es intolerable en una democracia como la nuestra.

Con su silencio, Montilla es cómplice de lo que pasa en Cataluña. Es como si no estuviera. Con el presidente a la cabeza, el PSC se negó hace unos días en el Parlamento catalán a dar apoyo a la propuesta de resolución presentada por el PPC en la que se condenaba enérgicamente los actos vandálicos contra la Corona que vienen ocurriendo demasiado frecuentemente. Se limitaron a aprobar una declaración de respeto a las instituciones.

Respecto a las amenazas de muerte que han recibido algunos políticos, Montilla no ha abierto la boca, y mucho menos cuando se identifica a algunos de los agresores como miembros de ERC. No vaya a ser que el socio de gobierno se enfade o no encuentre apropiado que el presidente se pronuncie.

Sea como sea, los catalanes no nos podemos permitir que el presidente de la máxima institución de Cataluña mire siempre hacia otro lado. ¿A qué tiene miedo Montilla? Quizás por las presiones de sus socios de ERC o quizás por su propia irresponsabilidad, la verdad es que tenemos un presidente que no hace cumplir la legalidad y esto es gravísimo.

Montilla también guarda silencio cuando muchos ayuntamientos socialistas incumplen la ley y no cuelgan la bandera española en sus fachadas. Es la ley, no es ningún capricho del PP. Por eso, porque incumplen deliberadamente la ley es que nosotros pedimos a la ciudadanía que se vuelque en la celebración del día 12 de octubre, dando la posibilidad a todos de celebrar una fiesta que, por mucho que se empeñe el señor Montilla, nos une más que nos separa. Nuestro objetivo es que se oiga nuestra voz, la de la sensatez, la de la legalidad. Lo único que confrontamos es eso, nuestra voz frente al silencio de Montilla, un silencio que está convirtiendo a Cataluña en un país sin leyes, donde todo está permitido.


 
 

La Monarquia nos une

por danielsirera @ 03 Oct. 2007 - 08:44:00

No nos debemos llevar a engaño sobre los fogonazos republicanos que están siendo encendidos por parte de ciertos grupos nacionalistas. En primer lugar porque lo de menos para ellos es la república. Cuando queman la bandera española o el retrato del Rey no piensan tanto en términos de monarquía o república, como en quemar el adjetivo de estos símbolos. Los queman no por ser símbolos monárquicos, que también, sino por ser símbolos españoles. Para estos energúmenos lo de menos es la naturaleza política de nuestro Estado; lo malo es que sea español. Y a falta de votos y aliento popular se sirven de las teas encendidas como atajo para salir en los medios de comunicación y como aliento para proceder a acciones violentas contra quienes no pensamos como ellos.

Pero siendo todo esto grave, que lo es, mucho más grave es la irresponsabilidad de una clase política catalana que, con contadas excepciones, se ha apuntado al carro de reírles las gracias a estos jóvenes nacionalistas, que han crecido en un ambiente de desprecio institucionalizado por lo español. Unos sentimientos alentados desde el sistema educativo y desde el discurso dominante, que chocan con la realidad de un país que tiene profundas raíces en el resto de España y que no puede entenderse sin esa España que los nacionalistas desprecian y pretenden ignorar. De tal manera que, al final, el sueño soberanista acaba produciendo un mal despertar al enfrentarse con la realidad de un país que está cambiando de forma acelerada y no precisamente en dirección a la Cataluña homogénea y nacionalista que siempre soñó Jordi Pujol y sus herederos. Y eso provoca frustración y de esa frustración vienen estos fuegos.

Ahora algunos salen del mal paso que han dado, poniendo el énfasis en lo que ha representado la monarquía para Cataluña y para el conjunto de España y en los valores excepcionales de nuestro monarca, que han sido determinantes en momentos especialmente difíciles de nuestra transición democrática. Yo comparto esta visión del servicio prestado por la monarquía, pero creo que la fuerza de esta institución no está sólo en el pasado o en la personalidad única de nuestro soberano, sino en que es hoy una institución útil y eficaz para simbolizar lo que somos los españoles, como nación soberana, por encima de las controversias partidistas.

Esa es la grandeza de la monarquía, que está por encima de la política de partidos, lo que no puede decir ningún régimen republicano, por muchas que sean las virtudes de sus titulares. Los reyes en las monarquías democráticas hacen del reinar y no gobernar un arte de simbolizar y unir los corazones de una nación, de hacer presentes en imágenes y en gestos aquello que nos une, que está por encima de las controversias entre partidos.