El presidente de la Generalidad, el de todos los catalanes, acusa constantemente al Partido Popular de querer mal a Cataluña, de atacar, de crispar, de confrontar territorios. No estarÃa mal que Montilla dejara de preocuparse un poco del PP y se ocupara de sus responsabilidades. Aquà el único que hace daño a Cataluña es el propio Montilla. El mismo que cuando se queman fotos de los Reyes o cuando se amenaza a dirigentes polÃticos calla. O guarda silencio, o culpa al PP. ¿Nuestro pecado? Recordar que quemar fotos del Rey está tipificado en el Código Penal y que amenazar a dirigentes polÃticos es intolerable en una democracia como la nuestra.
Con su silencio, Montilla es cómplice de lo que pasa en Cataluña. Es como si no estuviera. Con el presidente a la cabeza, el PSC se negó hace unos dÃas en el Parlamento catalán a dar apoyo a la propuesta de resolución presentada por el PPC en la que se condenaba enérgicamente los actos vandálicos contra la Corona que vienen ocurriendo demasiado frecuentemente. Se limitaron a aprobar una declaración de respeto a las instituciones.
Respecto a las amenazas de muerte que han recibido algunos polÃticos, Montilla no ha abierto la boca, y mucho menos cuando se identifica a algunos de los agresores como miembros de ERC. No vaya a ser que el socio de gobierno se enfade o no encuentre apropiado que el presidente se pronuncie.
Sea como sea, los catalanes no nos podemos permitir que el presidente de la máxima institución de Cataluña mire siempre hacia otro lado. ¿A qué tiene miedo Montilla? Quizás por las presiones de sus socios de ERC o quizás por su propia irresponsabilidad, la verdad es que tenemos un presidente que no hace cumplir la legalidad y esto es gravÃsimo.
Montilla también guarda silencio cuando muchos ayuntamientos socialistas incumplen la ley y no cuelgan la bandera española en sus fachadas. Es la ley, no es ningún capricho del PP. Por eso, porque incumplen deliberadamente la ley es que nosotros pedimos a la ciudadanÃa que se vuelque en la celebración del dÃa 12 de octubre, dando la posibilidad a todos de celebrar una fiesta que, por mucho que se empeñe el señor Montilla, nos une más que nos separa. Nuestro objetivo es que se oiga nuestra voz, la de la sensatez, la de la legalidad. Lo único que confrontamos es eso, nuestra voz frente al silencio de Montilla, un silencio que está convirtiendo a Cataluña en un paÃs sin leyes, donde todo está permitido.
